martes, 27 de septiembre de 2011

Mi despedida.

Un mes... Un mes ha pasado.
30 días que no sé de ti, que no has querido saber de mí. Que no te has interesado por mí.
En parte, quiero darte las gracias porque cuando apareciste, no sé de qué manera, me diste el valor de acabar con algo que hacía sin sentido, que no sabía cómo terminar.
Apareciste y removiste todo mi mundo de repente. Cuando estaba asimilando que todo había sido un sueño, bonito pero un sueño al fin y al cabo, reapareciste trastocando aún más mi cabeza si cabía, pero estaba más feliz que nunca cuando estábamos juntos.
Aunque nunca pensé que fueras a dejar tu aparentemente idílica vida por mí, también he de afirmarte que no me esperaba esa despedida. Corrijamos, mejor: no esperaba esa no-despedida por tu parte.
Me había prometido a mí misma no volver a escribir de ti, Pincelito, pero justo hoy, no aguantaba más.
Ahora sólo te voy a tener como uno de los más bonitos recuerdos, de esos que no se le cuenta a nadie, porque al contarlo, éste pierde esa magia que tiene.
¿Mi despedida? Que seas feliz allá dónde pronto irás, pero sé feliz de verdad, no por el miedo a dañar un corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario