Quién me diría a mí, hace unos seis o siete años, que mi vida estaría en el punto en el que hoy está. Que me viniera alguien del futuro a decirme que, después de mil y un intentos de profesiones frustradas, hoy iba a ser educadora infantil y estudiante de Psicología. Que no iba a ser Economista, o Abogado, o Diplomada en Empresariales o Turismo, como yo quería... Que tendría esta manera de ver el mundo como la tengo ahora, que disfruto más de un Domingo haciendo cosas sencillas que de una fiesta por todo lo alto (que también la disfruto), que las personas que tenía a mi lado ya no están... ¡Impensable! Tantas y tantas cosas que no tendría espacio suficiente para decirlo.
Tras varios traspiés que me ha dado la vida y tras varias oportunidades que también ésta me ha brindado he llegado a ser como soy. No soy una persona perfecta, pero hoy por hoy, estoy orgullosa de ser como soy: independiente, con visión de futuro, de querer crecer como persona, con valores, con criterio propio, con empatía... Parece que no hago sino echarme flores, pero es que tengo tantos defectos, que si los digo, tal vez desvirtúen esas poquitas cualidades que tengo.
Por lazos del destino, la vida me ha enseñado que muchas veces (la mayoría) menos es más. No hace falta tener muchísimos amigos, con tenerlos verdaderos basta. Que, aunque hayas tenido un camino común con una persona y, por intereses distintos, los caminos se separen, no tienes por qué apartarlo de tu vida. Que hay personas que han estado ahí, en un segundo plano, y que tal vez jamás habrían sido descubiertas, pero que hoy por hoy son primordiales. Personas que suman, no que restan.
También aprendí que, aunque estés rodeado de miles de personas, tu camino sólo lo puedes hacer tú, sin nadie más. Hay veces que, por muy buena que sea la compañía, la mejor compañía eres tú mismo.
Pero sinceramente, creo que soy una "rara". Miro a mi alrededor y sólo veo personas frívolas, de esas de "tanto tienes, tanto vales". Personas que no ven más allá de una cara, cuerpo o vestuario bonitos. Personas que no se alegran por el bien ajeno, pero si lo hacen por el mal de los demás. Gente que se inmiscuye en la vida de los demás "porque sí". Personas que ven que cuando alguien no sigue su manada y tiene una propia opinión de las cosas, ya es mala persona o no vale nada. Una vez yo fui así. No me arrepiento, porque creo que todo en esta vida, sea bueno o malo, es aprendizaje, pero ahora, desde fuera miro, y no me gusta eso que veo.
Como me dijo una gran amiga no hace mucho tiempo... ¿Será tal vez que estoy madurando?
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