A mí, de toda la vida me enseñaron a brillar con mi propia luz, daba igual cuál fuera la intensidad de la misma. Sólo tenía que brillar lo máximo dentro de mis posibilidades. Si por casualidad, había una luz que brillaba más que la mía, no debía apagarla: lo que debía hacer era acercarla a mí para así, juntas, brillar aún más si cabía.
Sin embargo, por el camino vas encontrando personas que, aunque tú las hayas acercado a ti para ambas brillar, esas personas piensan-creen-opinan que si te atraen hacia ellas, lo que pasa es que piensan que las eclipsas, que van a ser menos si apareces. Por eso, sencillamente te alejan del camino en beneficio propio y hundiendo al resto.
Y yo pregunto... ¿No es mejor tener dos bombillas de 90W (Vatios), que tener una de 120W? O lo que es lo mismo... ¿No te sientes mejor ayudando a esas personas que sabes que lo pueden necesitar en lugar de hundirlas?
Bueno, habrá gente que piense que para nada ayuda el resto. Perfecto. Pero ya que no ayudas, por lo menos no envidies al otro, y mucho menos, lo hundas. Simplemente dedícate a ir a lo tuyo, siguiendo sólo tus propios pasos, sin envidiar la luz propia que desprenden otras personas y mucho menos sin intentar apagarla.
Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario