Hola. Sé que no estás acostumbrada a que te envíe cartas, pues siempre hablamos por teléfono, pero bueno, creo que esta ocasión merece algo distinto a las otras. Pero hoy quiero expresarte todo aquello que siento, sin interrupciones, sin otros puntos de vista, sólo que me escuches (o me leas, mejor dicho) y entiendas mi postura y mi forma de verlo todo.
Sé que no me he comportado como debiera en muchas ocasiones, que he hecho justo lo contrario a lo que tú me aconsejabas y que en los últimos años he sido un tanto rebelde, más de lo que jamás hubieses deseado. También sé de sobra que te he hecho sufrir mucho, demasiado para mi gusto, pero también quiero que sepas que jamás lo hice con ninguna intención, pues lo menos que quiero en esta vida es herirte, aunque ya lo haya hecho...
Quiero que sepas que a pesar de que lo hiciste con la mejor voluntad del mundo, no has sabido darme ciertas cosas que necesité en ciertos momentos, así como una sobreprotección en exceso que ya no necesitaba. Sé de sobra que lo hiciste con tu mejor propósito, pero no fue lo mejor. No te juzgo por ello, eso nunca. Nadie es perfecto, y así como te digo lo malo, también se decirte todo aquello positivo que me has enseñado, que es bastante.
Sé que he errado muchísimo, y hoy te quiero pedir perdón por todo aquello malo que he podido causar, por todas esas mentiras, por todo ese sufrimiento...
Entiendo que a día de hoy prácticamente no quieras dirigirme la palabra, pero quiero que sepas que me arrepiento muchísimo de haber matado a Carmen, fue un momento muy duro para ti y hoy te comprendo, y te repito, te pido perdón.
No sé lo que me pasó realmente... Creo que la odié desde pequeña. Siempre ella era la mejor en todo: sacaba buenas notas, era la guapa de la familia, la cariñosa, la bondadosa... Sin embargo, a mí me teníais como la oveja negra, ya que todos los halagos eran para mi hermana querida. Así fuimos creciendo, juntas pero no revueltas. Ella en su fantástico mundo de arcoiris y fantasía, y yo en mi oscuro y bajo mundo: sin cariño, sin amor.
Llegamos al instituto y allí lo conocí: Alex. Era el chico más guapo de todo el instituto. Alto, fuerte, ojazos azules... No demasiado duro, ni demasiado blandengue... Vamos, ¡perfecto! Caí rendida a sus pies...
Pasaron los años y yo seguía colada por Alex hasta que llegó el día...
Lo recuerdo todo perfectamente. Yo, como de costumbre, salí de casa hacia el instituto un poco más tarde que Carmen, pues ella era tan perfecta que hasta puntual era la maldita. Cuando llegué sentí que el mundo caía sobre mi cabeza: mi hermana con el amor de mi vida. No lo podía soportar, no podía ser....¡A mi chico también nooo! Era imposible... Me dieron ganas de matarla allí mismo, pero no podía ser tan vulgar, tenía que encontrar algún plan algo más... ¿Cómo decirlo...? Mmm... Sofisticado. Sí, podría ser la palabra. Tenía que hacer que esa tipa pagara por haberme robado mi vida, esa vida de ensueño que me tocaba vivir a mí en lugar de a ella. ¡Ya está bien!
Entonces, fui a casa y decidí comenzar a idear mi plan. No fue nada fácil, he de decírtelo. Me llevó más de dos semanas dar en el clavo para saber cómo podía matar a mi queridita hermanita gemela Carmen.
Todo coincidió con las fiestas del pueblo de al lado. Siempre vamos andando hacia allí, pues hay un pequeño atajo por el monte. Alquilé un piso justo al lado de ese atajo, donde tenía todo preparado para mi venganza.
Ella salió con su grupo de amigas y Alex. Yo te había dicho a ti que me quedaría en casa de Cristina, que tenía una casa allí y así no tendría problemas de llegada. Pero te mentí: sólo fui a esa fiesta para vigilar a Carmen, para ver cómo se regodeaba con Alex, el chico que me pertenecía a mí en lugar de ella... y para saber cuándo se quedaría sola para ir hasta nuestra casa, que sería justo el momento en el que yo aprovecharía para llevar a cabo mi plan.
Todo ocurría según lo previsto. Carmen se iba sola hacia casa. Entonces decidí aparecer y decirle que tú me habías llamado por telefóno y me habías dicho que teníamos que ir a casa de la abuela a buscar las llaves de casa. Al principio no me creyó, pero finalmente cedió a mis súplicas. Íbamos llegando hacia el piso alquilado cuando la golpeé y la llevé arrastrando. La até de pies y manos y la amordacé para que no comenzara a gritar.
Al fin, después de dos largas horas, despertó. Comencé a contarle la misma historia que estoy contándote a ti, pero en lugar de darme la razón y pedirme perdón, aún ella tenía tan poca vergüenza de negármelo todo. ¿Cómo se atrevió? Me enfadó tanto que decidí matarla en ese mismo momento. Sinceramente, cuando lo hacía descargaba adrenalina y rencor que llevaba dentro de mí, pues a pesar de que Carmen era mi hermana, la odiaba como a nadie había odiado en mi vida. Sin embargo, cuando terminé y la vi ante mí, empecé a notar que me faltaba algo dentro, no sé, una sensación extrañísima que nunca antes había tenido. Justo en ese momento golpearon en la puerta. "¡Abre inmediatamente. Sé que estáis ahí!" Decían. ¡Oh, no! Era Alex... ¿Qué hacía ahora? ¿Cómo arreglaba todo para que no sospechara nada? Me fue imposible... En ese momento tiró la puerta abajo y vio todo lo que yo había hecho...
¿Qué había hecho? Era mi hermana Dios mío... Pero ya era demasiado tarde para arrepentimientos, pues Carmen, jamás iba a volver. Y jamás volverá...
Han pasado varios años, y ya he cumplido condena por ello. Pero para mí no ha sido suficiente. Por eso hoy te escribo, pidiéndote perdón por todo el daño causado, pero también para despedirme... He decidido que hoy voy a reunirme con mi hermana Carmen, allí donde jamás debió ir. Quiero ir personalmente a pedirle perdón por haberle robado su juventud, su vida. Por pensar que había robado mi vida, pero quién en realidad la robó fui yo a ella y a mí misma, por no regalarme momentos junto a ella.
No quiero que estés triste. Por fin voy a hacer algo bueno: dejaré de hacerte sufrir, y a la vez me reuniré con ella y recuperaremos todo ese tiempo perdido...
Sólo quiero que sepas que te quiero muchísimo, pero que no puedo aguantar más esta carga que tengo dentro de mí. necesito estar junto a mi hermana.
Te espera junto a Carmen,
Lydia.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
Nueva etapa.
He descubierto que en la vida hay muchas cosas importantes, tan obvias, que las pasamos por alto por preocuparnos por otras que no tienen la mínima importancia, y que gastamos tiempo, energía e incluso ilusión por ellas cuando al final, te das cuenta de que no hacía falta luchar por ello.
Por eso llega una nueva etapa a mi vida.
He deshechado ciertas cosas que, sí, pueden ser importantes, pero prefiero luchar por otras que, a lo mejor no serán tan fáciles de alcanzar, pero que cuando se consiguen, te hacen ser la persona más feliz del mundo.
También he decidido dejar atrás a todos aquellos que no han sabido valorarme como persona, o como mujer. No me considero ninguna santa, pero si existen personas que no se ponen en el lugar de la otra persona, a pesar de conocerlas al dedillo, y entender ciertas situaciones, momentos o sentimientos, creo que en mi vida no tienen cabida, aunque en mi corazón queden algunos rescoldos.
Me he decidido también por dejar atrás el pasado de una vez, de pasar página... Ya no quiero pensar más en quién ni siquiera dedica un minuto de su vida en pensar en mí, dejar de acordarme de preciosos momentos que nunca debieron pasar, porque lo único que conseguí fue dolor e incertidumbre, dejándome con miles de preguntas qué jamás serán contestadas.
Finalmente, he optado por conocer nuevas personas, nuevos mundos... Las diferentes maneras de pensar, de vivir de las personas.
He decidido rodearme sólo de aquellas personas que aportan algo bueno a mi vida, que día a día me aporten la dosis necesaria de felicidad que se necesita para vivir, y espero yo también aportársela a todos ellos.
A todos los que hoy están en mi vida: gracias.
A los que no... Carpe Diem.
Por eso llega una nueva etapa a mi vida.
He deshechado ciertas cosas que, sí, pueden ser importantes, pero prefiero luchar por otras que, a lo mejor no serán tan fáciles de alcanzar, pero que cuando se consiguen, te hacen ser la persona más feliz del mundo.
También he decidido dejar atrás a todos aquellos que no han sabido valorarme como persona, o como mujer. No me considero ninguna santa, pero si existen personas que no se ponen en el lugar de la otra persona, a pesar de conocerlas al dedillo, y entender ciertas situaciones, momentos o sentimientos, creo que en mi vida no tienen cabida, aunque en mi corazón queden algunos rescoldos.
Me he decidido también por dejar atrás el pasado de una vez, de pasar página... Ya no quiero pensar más en quién ni siquiera dedica un minuto de su vida en pensar en mí, dejar de acordarme de preciosos momentos que nunca debieron pasar, porque lo único que conseguí fue dolor e incertidumbre, dejándome con miles de preguntas qué jamás serán contestadas.
Finalmente, he optado por conocer nuevas personas, nuevos mundos... Las diferentes maneras de pensar, de vivir de las personas.
He decidido rodearme sólo de aquellas personas que aportan algo bueno a mi vida, que día a día me aporten la dosis necesaria de felicidad que se necesita para vivir, y espero yo también aportársela a todos ellos.
A todos los que hoy están en mi vida: gracias.
A los que no... Carpe Diem.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Sí, te echo de menos.
Es raro, porque si se mira desde fuera, no fue nada especial... Pero mira, es lo que pasa.
Me acostumbré a verte, al menos de lejos, a saber que estás ahí, que en cualquier momento puedo encontrarte, a tener esas mariposillas en el estómago de nervios de no saber qué pasaría...
Pero ahora todo es distinto. Tú ya no estás y bueno, lo llevo bien, pero me acuerdo de ti... y no sé por qué... Me gustaría saber de ti, al menos de vez en cuando, pero sé que es imposible, y más ahora.
En fin, tú estarás siendo feliz lejos. Me alegro por ti.
Es raro, porque si se mira desde fuera, no fue nada especial... Pero mira, es lo que pasa.
Me acostumbré a verte, al menos de lejos, a saber que estás ahí, que en cualquier momento puedo encontrarte, a tener esas mariposillas en el estómago de nervios de no saber qué pasaría...
Pero ahora todo es distinto. Tú ya no estás y bueno, lo llevo bien, pero me acuerdo de ti... y no sé por qué... Me gustaría saber de ti, al menos de vez en cuando, pero sé que es imposible, y más ahora.
En fin, tú estarás siendo feliz lejos. Me alegro por ti.
domingo, 30 de octubre de 2011
Adiós... Hasta luego... A saber!
Sinceramente, esperaba una despedida por tu parte...
No sé si te habrás marchado ya, pero si aún no lo has hecho, no estarás muy lejos de hacerlo... y no te voy a mentir, me pone tan triste...
De todos modos... Que seas feliz!
http://youtu.be/dnrdhRrzCFc
Yo seguiré acordándome de ti cuando oiga esto... Y cuando no también!
No sé si te habrás marchado ya, pero si aún no lo has hecho, no estarás muy lejos de hacerlo... y no te voy a mentir, me pone tan triste...
De todos modos... Que seas feliz!
http://youtu.be/dnrdhRrzCFc
Yo seguiré acordándome de ti cuando oiga esto... Y cuando no también!
jueves, 13 de octubre de 2011
Hoy me siento triste. Sí... No por una situación específica. Es una tristeza continuada... Algo raro...
Hoy te echo de menos... Por mucho que me duela reconocerlo y me de la mayor rabia del mundo, porque a ti no se te pasa ni por la mente mi recuerdo.
No sé... Me apetece tenerte cerca, mirarte, que me mires... Hablar, ponernos al día...
Echo de menos ese amigo que hay en ti...
Aunque me resulta extraño porque, por lazos del destino, no hemos ejercido demasiado como tal. Pero eres de las personas que más confianza y paz me transmiten, independientemente del resto de sensaciones.
Por otro lado también me gustaría saber que pasó, el por qué de todo este cambio. Porque, a pesar de no poder dejar de ponerme en tu lugar, aún no comprendo ciertas cosas, y eso sólo puedes aclararmelo tú.
De todos modos, nunca esperé nada. Hoy tampoco. Sé feliz!
Hoy te echo de menos... Por mucho que me duela reconocerlo y me de la mayor rabia del mundo, porque a ti no se te pasa ni por la mente mi recuerdo.
No sé... Me apetece tenerte cerca, mirarte, que me mires... Hablar, ponernos al día...
Echo de menos ese amigo que hay en ti...
Aunque me resulta extraño porque, por lazos del destino, no hemos ejercido demasiado como tal. Pero eres de las personas que más confianza y paz me transmiten, independientemente del resto de sensaciones.
Por otro lado también me gustaría saber que pasó, el por qué de todo este cambio. Porque, a pesar de no poder dejar de ponerme en tu lugar, aún no comprendo ciertas cosas, y eso sólo puedes aclararmelo tú.
De todos modos, nunca esperé nada. Hoy tampoco. Sé feliz!
jueves, 6 de octubre de 2011
Un punto de inflexión.
Hoy va a ser el primer día del resto de mi vida. Cuántas veces lo he dicho...
Realmente estoy cansada del tipo de vida que tengo, en todos los aspectos. Tengo una mala racha continuada que está acabando con mi paciencia, mi autoestima y mis ganas de luchar.
Quiero que termine esto. Quiero empezar de cero. Quiero volver a levantarme por las mañanas y decir "Qué feliz soy. Voy a disfrutar de mi día como si fuera el último." Realmente es algo que quiero.
Quiero poder saber enfrentar mis problemas sin que éstos tengan peores consecuencias.
Quiero dejar de darle importancia a esas personas que no saben valorarme como merezco.
Quiero sentirme querida, sentir que alguien me valora y me aprecia de verdad. ¡Ojo! No una pareja. No es algo que vaya buscando por las esquinas ni mendigando. Si aparece un nuevo Pincelito, mejor.
Quiero tener una estabilidad mental. Mis horas muertas hacen que piense demasiado, y muchas veces eso estropea gran parte de las pocas cosas que me van bien en la vida.
En definitiva...
Quiero volver a ser yo: Alegre, risueña, cariñosa... En fin... ¡Feliz!
Realmente estoy cansada del tipo de vida que tengo, en todos los aspectos. Tengo una mala racha continuada que está acabando con mi paciencia, mi autoestima y mis ganas de luchar.
Quiero que termine esto. Quiero empezar de cero. Quiero volver a levantarme por las mañanas y decir "Qué feliz soy. Voy a disfrutar de mi día como si fuera el último." Realmente es algo que quiero.
Quiero poder saber enfrentar mis problemas sin que éstos tengan peores consecuencias.
Quiero dejar de darle importancia a esas personas que no saben valorarme como merezco.
Quiero sentirme querida, sentir que alguien me valora y me aprecia de verdad. ¡Ojo! No una pareja. No es algo que vaya buscando por las esquinas ni mendigando. Si aparece un nuevo Pincelito, mejor.
Quiero tener una estabilidad mental. Mis horas muertas hacen que piense demasiado, y muchas veces eso estropea gran parte de las pocas cosas que me van bien en la vida.
En definitiva...
Quiero volver a ser yo: Alegre, risueña, cariñosa... En fin... ¡Feliz!
martes, 27 de septiembre de 2011
Mi despedida.
Un mes... Un mes ha pasado.
30 días que no sé de ti, que no has querido saber de mí. Que no te has interesado por mí.
En parte, quiero darte las gracias porque cuando apareciste, no sé de qué manera, me diste el valor de acabar con algo que hacía sin sentido, que no sabía cómo terminar.
Apareciste y removiste todo mi mundo de repente. Cuando estaba asimilando que todo había sido un sueño, bonito pero un sueño al fin y al cabo, reapareciste trastocando aún más mi cabeza si cabía, pero estaba más feliz que nunca cuando estábamos juntos.
Aunque nunca pensé que fueras a dejar tu aparentemente idílica vida por mí, también he de afirmarte que no me esperaba esa despedida. Corrijamos, mejor: no esperaba esa no-despedida por tu parte.
Me había prometido a mí misma no volver a escribir de ti, Pincelito, pero justo hoy, no aguantaba más.
Ahora sólo te voy a tener como uno de los más bonitos recuerdos, de esos que no se le cuenta a nadie, porque al contarlo, éste pierde esa magia que tiene.
¿Mi despedida? Que seas feliz allá dónde pronto irás, pero sé feliz de verdad, no por el miedo a dañar un corazón.
30 días que no sé de ti, que no has querido saber de mí. Que no te has interesado por mí.
En parte, quiero darte las gracias porque cuando apareciste, no sé de qué manera, me diste el valor de acabar con algo que hacía sin sentido, que no sabía cómo terminar.
Apareciste y removiste todo mi mundo de repente. Cuando estaba asimilando que todo había sido un sueño, bonito pero un sueño al fin y al cabo, reapareciste trastocando aún más mi cabeza si cabía, pero estaba más feliz que nunca cuando estábamos juntos.
Aunque nunca pensé que fueras a dejar tu aparentemente idílica vida por mí, también he de afirmarte que no me esperaba esa despedida. Corrijamos, mejor: no esperaba esa no-despedida por tu parte.
Me había prometido a mí misma no volver a escribir de ti, Pincelito, pero justo hoy, no aguantaba más.
Ahora sólo te voy a tener como uno de los más bonitos recuerdos, de esos que no se le cuenta a nadie, porque al contarlo, éste pierde esa magia que tiene.
¿Mi despedida? Que seas feliz allá dónde pronto irás, pero sé feliz de verdad, no por el miedo a dañar un corazón.
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