martes, 25 de febrero de 2014
Me llaman loca.
Me llaman loca, ¿Qué puede importar cómo me llamen? Si me siento feliz así. Pobres de aquellos que juzgan a los demás por sus apariencias... Viven felices metiendo el dedo en el ojo ajeno para sacar la paja sin mirar el propio, que muchas veces está lleno de telarañas.
Loca sí, pero en mi interior llevo todo un mundo de experiencias, de secretos, de pasiones, de deseos; de todas esas sensaciones que ya quisieran muchos cuerdos sentirlas, aunque fuera sólo una vez en su vida, pero claro... Viven superficialmente, guardando pasiones ocultas en su interior sin permitir que afloren. Viven pensando cómo ganar sin arriesgar, cómo matar sin mancharse las manos...
Y no me refiero a los crímenes con un arma mortal verdadera, no. Sino a matar, como lo hacemos muchas veces, con nuestras lenguas, que a veces están tan afiladas como espadas que traspasan el metal más sólido... Y así las usamos contra los que no son de nuestro mayor agrado. (...)
Hay que cambiarle el color a las cosas. Como dicen por ahí: "Todo es según el color del cristal con que se mire". ¿Se han puesto a pensar en ese dicho? Si el cristal no tiene color, es transparente por naturaleza, entonces, ¿quiénes tenemos que cambiar el color? Pues claro, nosotros mismos, pero como siempre estamos en Saturno, ni vemos el resto de los planetas, y menos pisamos el que vivimos: La Tierra. (...)
Sólo quiero explicarles que siento un gran orgullo porque me llaman loca, y ojalá mi enfermedad fuera contagiosa, porque estoy segura que en cada uno de nosotros reside esa enfermedad, sólo que escondida. Hay que dejarla salir de vez en cuando, o de cuando en vez, para que se pueda disfrutar de las cosas verdaderamente importantes en la vida, y lo mejor de todo, es que son gratuitas.
Me llaman loca... ¿Y qué?."
miércoles, 19 de febrero de 2014
Táctica y estrategia.
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites."
Mario Benedetti.
viernes, 14 de febrero de 2014
San Valentín.
San Valentín, el día de los enamorados... ese día en el que uno colma a su pareja de detalles/regalos para demostrarle lo mucho que la-lo quiere. Esa fecha en la que es tradición pasar una maravillosa velada romántica, donde la pasión está garantizada... el día perfecto, aunque los anteriores o los siguientes hayan sido un verdadero infierno.
¡Y una mierda!
Hoy es un día completamente normal, aunque la gente se empecine en disfrazarlo de amor y felicidad.
Es normal que los negocios quieran aprovechar el tirón de este día para su propio beneficio, y lo veo completamente lícito, pero con todos mis respetos... me parece una gilipollez como un piano la hipocresía con la que se trata este día.
¿Qué pasa, que los que no lo celebramos (aunque tengamos pareja) queremos o amamos menos?
¿Tal vez será que los que no tenemos pareja no podemos disfrutar de este día?
Aunque de una manera peculiar, yo sí creo en el amor, pero creo que alguien no me quiere más porque me colme de regalos. El amor es mucho más que eso...
El amor, esa palabra tan corta, que abarca tanto y que es tan difícil de explicar es cariño, respeto, comprensión... es atención hacia la otra persona, no hacerla sufrir e intentar (al menos) que la otra persona sea feliz. Y eso señores, señoras y señoritas... eso se construye día a día, momento a momento, no un día que marca a saber quién para prestarse al consumismo, y lo peor... que gracias a las redes sociales ya es un mito "demostrar al resto de mis amigos-as lo mucho que me quieren."
Yo, sinceramente... prefiero que me quieran y me lo demuestren cualquier otro día del año, excepto hoy.
¡Feliz día del consumismo!
domingo, 29 de diciembre de 2013
Querido 2.013:
Si pudiera resumir mi balance personal del año en una sola palabra sería "caótico". Mi año empezó de la peor manera, de la más triste.
Durante estos días he ido quitando equipaje sobrante de mi mochila, llevando ahora una carga muchísimo más llevadera, pues sólo llevo lo que es necesario e imprescindible para mí y los míos.
Creo sinceramente que ha sido un año de aprendizaje de choque, pues a base de palos he aprendido que menos es más, que las personas no son mejores porque te digan a todo que sí y te regalen los oídos, y que las mejores amistades son aquellas que apenas ves y sabes de ellas, pero cuando te pasa algo malo, no hace falta que se lo digas tú, porque ellos mismos sienten cuando estás mal y están ahí al instante.
Aunque poco, también he tenido cosas buenas. He cumplido una gran meta que para mí siempre fue una barrera, un miedo. Ahora sólo quiero seguir sumando metas para mi crecimiento personal y profesional.
También, así como desaparecieron personas de mi vida, llegaron otras nuevas, que a día de hoy llenan mis días de alegría y felicidad.
A los que desaparecieron, a los que aparecieron...
A los que me quieren, a los que me detestan...
A los que fingen odiarme, a los que fingen quererme...
¡Os deseo lo mejor para el 2.014!
Yo, para mí, sólo espero que para este 2.014 me toque un año mejor, que ya toca mi turno.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Con luz propia.
Sin embargo, por el camino vas encontrando personas que, aunque tú las hayas acercado a ti para ambas brillar, esas personas piensan-creen-opinan que si te atraen hacia ellas, lo que pasa es que piensan que las eclipsas, que van a ser menos si apareces. Por eso, sencillamente te alejan del camino en beneficio propio y hundiendo al resto.
Y yo pregunto... ¿No es mejor tener dos bombillas de 90W (Vatios), que tener una de 120W? O lo que es lo mismo... ¿No te sientes mejor ayudando a esas personas que sabes que lo pueden necesitar en lugar de hundirlas?
Bueno, habrá gente que piense que para nada ayuda el resto. Perfecto. Pero ya que no ayudas, por lo menos no envidies al otro, y mucho menos, lo hundas. Simplemente dedícate a ir a lo tuyo, siguiendo sólo tus propios pasos, sin envidiar la luz propia que desprenden otras personas y mucho menos sin intentar apagarla.
Gracias.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Pasaban días, meses... Incluso años.
Como siempre... Ganas infinitas de escribir, pero no tener ni la más mínima idea de qué exactamente.
No sé si quiero hablar de mi vida, de la vida en general. No sé si quier contar una historia, una historia que sí pasó, o que jamás ocurrió. Sólo sé que éste es mi medio para desahogarme, y de una manera u otra, necesito hacerlo.
No soy de ir aireando mis problemas, o mejor dicho, mis circunstancias personales a nadie. Mucho menos por aquí. Sé que me lee más gente de la que pienso, y sinceramente, mis cosas pertenecen a la más estricta intimidad y a los míos. De la única manera que podréis conocer ALGO de lo que me ocurre es si yo lo cuento. Pero, como siempre me decía un profesor... "puede ser verdad, puede ser mentira... no lo sé".
A medida que voy escribiendo, se me van ocurriendo mil temas de los que hablar. Pero hoy voy a contar una historia:
Renata era una chica tranquila, dulce e ilusa. Desde que conoció a Pedro se enamoró perdidamente de él. Existía una química especial entre ambos, pero tristemente, estaban destinados a no estar juntos. Pasaban días, meses... incluso años, pero sus vidas jamás se ponían de acuerdo.
Cada uno fue haciendo su vida en función de sus necesidades: trabajo, amistades, lugares, pareja...
Para Renata esa palabra era demasiado grande. No entendía cómo muchas personas de su entorno tenían pareja sólo para no sentirse solos. Solamente guiándose del cariño y la costumbre que había entre ambos.
"¿Y el amor?", decía ella. "¿Dónde quedan esas pequeñas mariposillas que revolotean en el estómago? ¿O en qué lugar quedó ese momento de mirar a esa persona, y que de repente el mundo deje de existir?". Renata no comprendía.
Renata no quería eso para su vida. Ella deseaba tener a alguien, pero alguien de verdad. Alguien con quien ocurriera todo eso. Ese alguien existía, pero...
Por eso, ella dejó de creer. Pero no en el amor. Dejó de creer en la pareja. Sabía por experiencia que éste existía, pero también sabía que, a pesar de ser lo más bonito que le habría pasado jamás, también tenía claro que fue de lo más dañino.
Por eso, un día, sin saber cómo, ni cuándo, ni por qué, olvidó a Pedro. No porque se enamorara de otra persona. Simplemente, no lo sabe.
Ese mismo día también dejó de ser ilusa y crédula, y comenzó a vivir día a día. A enamorarse cada día, pero de la vida.
Pasó un tiempo, y conoció a Eduardo. Éste era un hombre de los pies a la cabeza, con las ideas en su sitio. Le gustaba... Vaya, si le gustaba. Pero no. No era el momento. Ni para él ni para ella.
Pasaban los días, los meses... incluso los años, pero todo seguía igual: algo más que amigos. Ambos estaban perdidamente enamorados el uno del otro, pero no. No era el momento.
Se basaban en vivir el día a día. Y eran las personas más felices de la tierra.
Continuará...
miércoles, 21 de agosto de 2013
Esta soy yo... 2.013 La película cambia un poco.
Soy de pequeña estatura.
No soy todo lo delgada que fui y que me gustaría volver a ser, pero tiempo al tiempo.
Soy una Géminis extraña.
Me gusta la playa.
Me gusta disfrutar de mis amigos.
Tengo buen despertar.
Me gusta innovar.
Me gusta hablar del pasado, más que nada para no olvidar esos pequeños errores.
Soy muy despistada, demasiado.
Soy desconfiada, pero no porque sea algo intrínseco en mí, sino porque la vida me ha enseñado a serlo.
No me gusta que me engañen, aunque al final siempre lo hagan.
No suelo ser rencorosa.
No me gusta la Navidad.
Un día fui demasiado consumista, y eso me enseñó demasiado a no serlo.
Soy muy cabezota.
Soy muy risueña.
Mis frases favoritas son: " A mal tiempo, buena cara" y " La vida es bella"
Soy algo obsesiva con lo que quiero conseguir.
Tengo miedo a enamorarme.
Pienso mucho, demasiado.
Sólo soy celosa cuando tengo razones obvias.
Prefiero pensar mal para cuando me doy contra la pared que no me duela tanto el golpe.
Me da vergüenza que me toquen los pies.
Salto rápidamente cuando sé que tengo la razón.
Tengo miedo a equivocarme.
Me he enamorado, pero casi preferiría no haberlo hecho nunca.
Me gusta la independencia.
Me gustan los lugares paradisiacos.
Muchas veces, a pesar de estar rodeada de gente, me siento sola.
Soy una chica y me gusta el fútbol.
Soy del F.C. Barcelona antes que del C.D. Tenerife.
Soy Canaria antes que Española.
Soy muy negativa.
Muchas veces, me marco el listón de metas muy alto, y al ser bajita, no llego.
Soy alegre.
Intento que la tristeza no se me refleje en la cara, a veces incluso, consiguiéndolo.
Soy un poco corta de mente.No cojo las bromas y los chistes con rapidez.
Adoro los niños.
En un hombre no busco un físico, busco esa persona que me haga reír, me quiera y no me engañe.
No creo en la frase " un clavo saca otro clavo".
Me gustan los regalos, así sea la cosa más estúpida e ilógica.
Soy cariñosa e infantil.
Soy una Períodista y escritora frustrada.
Me gusta la moda diferente.
Me gusta la música de los 80´s.
No me considero falsa.
Soy una persona pacífica.
Soy muy tímida.
No me gustan las playas de arena.
Me gusta La Gomera.
No me gusta el gofio, me gusta el jamón serrano, y eso no me hace sentir menos canaria.
Me gustan los bailes de verbena.
Me gustan los perros grandes y no los pequeños.
Cuando algo no me gusta, doy media vuelta y me voy.
No me gustan las peleas.
Critico a alguien sólo cuando siento que esa persona me ha herido a mí o a los que considero "míos".
No me gusta hacer daño.
No me gusta hacerme castillos en el aire, aunque al final siempre lo haga.
He cambiado mucho en poquísimo tiempo, pasando a ser o a querer ser algo que hace años para mí era impensable o imposible.
He aprendido que con ilusión, motivación y un pelín de esfuerzo.. Se consigue cualquier cosa, ¡CUALQUIERA!
Soy muy empática, o al menos, lo intento.
No me gustan las personas superficiales.
Me gusta conocer a las personas, no a sus bienes.
Detesto la hipocresía.
Me fascinan las canciones infantiles, los dibujos animados y las novelas de mediodía.
Me considero rara, ¡pero me encanta!
Soy así... Soy yo... No hay nadie más!

